MUJER IMBATIBLE: Si la vida te golpea, transforma el dolor en fortaleza

Aquí, vas a conocer historias de verdaderas amazonas. Guerreras que han forjado sus escudos con retazos de su alma. Escudos porosos, sensibles. Porque los escudos de una mujer imbatible pueden ser tan vulnerables como cuando ha sido derrotada y debe ante las circunstancias rendirse, y aceptarlas. Incluso así, decidirá levantarse. Su fuerza florecerá cual volcán en erupción, sin fronteras, y en ese preciso instante —recorrido el dolor y amanecido el nuevo don fruto de la herida— conseguirá volverse una maestra. Para ser verdaderamente imbatible, que tu escudo permita entrar a tus prados «lo bueno» y «lo malo», aunque, se sabe ya, «bueno» y «malo» sean apenas dos calificativos del lenguaje, dos caras, en realidad, de una misma moneda de la descomunal Naturaleza. Tu oscuridad y tus fantasmas, propios de cualquier vida, serán bienvenidos en el centro de tu pecho. Deja, entonces, entrar a tu corazón las adversidades para nutrir con el aprendizaje de ellas tu savia más profunda, pues huir, escaparte jamás es una opción saludable. Entrégate a lo invisible… ¡No temas! Eres Mujer. Imbatible eres. Tu vulnerabilidad es tu mayor fortaleza.